La orientación sexual: ¿privada o pública?

sandra barnedaVíctor F. Clares | @victorclares

Hoy, en el programa Tot es Comèdia de la SER, Rosa Badía entrevistaba a la periodista Sandra Barneda. Han repasado su trayectoria –extensísima, por cierto–, han hablado de su última novela, de televisión y, por encima, de la discriminación silenciosa que sufren los homosexuales. Todo a propósito de un discurso que la periodista dio en el programa Hable con ellas, y que causó cierto revuelo en su momento. Fue en agosto, y pasó lo siguiente: la presentadora, en relación a la noticia de la salida del armario de la Miss España Patricia Yurena, decidió dar su opinión a la audiencia. Primer plano de Sandra, claramente emocionada, mirando a cámara y dirigiéndose directamente a los espectadores. En primer lugar aplaudió la decisión de la modelo de salir del armario públicamente. Después, sin embargo, Sandra Barneda continuó con un discurso, para mi gusto, lleno de frases aparentemente bonitas, pero vacías; lleno de contradicciones, y cargado de ideas antiguas, caducas y que hacen un flaco favor a la normalización de la homosexualidad en la sociedad. Estas son algunas de las ideas que expresó que más me llamaron la atención: “Aplaudo a todos aquellos que viven su sexualidad en privado a pesar de que cada día reciben miradas o acosos silenciosos”, “Estamos hablando del amor, porque la condición sexual es privada señores y señoras, y sólo atañe a dos personas”, “Me siento orgullosa de ser mujer, de lo que siento, de lo que pienso y sobre todo me siento muy orgullosa de quién soy, sencillamente Sandra.”

Pues no. Yo no entiendo la orientación sexual como algo privado, Sandra. Es más, yo creo y defiendo precisamente todo lo contrario: habrá igualdad y justicia social cuando la orientación sexual se pueda expresar y vivir de manera pública en todas las esferas sociales, y en cualquier lugar del mundo. Los colectivos de LGTB llevan años luchando, precisamente, para que las diferentes opciones sexuales se vivan y se visibilicen como algo natural en la vida pública: en la calle, en el colegio, en la familia, o en el trabajo. Lo que es privado es la intimidad. Y la intimidad cada uno la construye a su medida. Es decir, que la orientación sexual sea pública no quiere decir que deba hacerse pública de manera explícita, ni gritarla a los cuatro vientos. No quiere decir que haya que informar sobre con quien se va uno a la cama. Quiere decir vivirla con naturalidad en la esfera pública. Quiere decir que un adolescente de dieciocho años pueda ir con su novio a un bar y darse un beso sin tener ningún problema. Quiere decir que una chica gitana pueda enamorarse de otra chica y que su familia no le de la espalda. Quiere decir que una pareja de hombres pueda ir a recoger a su hijo a la guardería sin soportar miradas incómodas o cuchicheos. Quiere decir que un chaval gay no tenga que soportar una paliza. Y quiere decir que la opción sexual se viva de manera libre en cualquier esfera social y en cualquier lugar: en el centro de Barcelona o Madrid, como en la Mina o en un pueblecito de Asturias.

Estoy con Sandra Barneda, que por cierto me cae especialmente bien, en que no debe ser obligatorio salir del armario de manera pública. Faltaría más. Eso es la libertad, efectivamente: el poder elegir. Sin embargo, estoy en desacuerdo con la manera de entender la opción sexual en la vida. Sandra, que en la entrevista de la SER habla de una discriminación silenciosa hacia los homosexuales, creo que, con sus palabras, hace un flaco favor para erradicarla. Habrá discriminación silenciosa mientras haya personas que vivan con su opción sexual como si jugaran al escondite. Habrá discriminación silenciosa mientras haya personas que eviten decir la palabra lesbiana. Es decir, habrá discriminación si no se normaliza la opción sexual de cada uno. Y no se normalizará si no se ve, si no se visibiliza.

Es por ello que creo en los medios de comunicación como motor de cambio social. Creo que sí que es noticia que un jugador de futbol salga del armario, o que una actriz de Hollywood exprese públicamente que su pareja es una mujer. Mucha gente se lleva las manos a la cabeza y llena de comentarios las noticias de este tipo diciendo cosas como: “qué barbaridad que esto sea noticia en el siglo XXI”, “qué importa que sea gay, cada uno es libre de ser como es”. Y esos comentarios están cargados de buenas intenciones, no lo dudo. Pero amigos, amigas: es noticia y debe ser noticia. Debe serlo porque, por desgracia, a pesar de estar en el siglo XXI, no hemos conseguido la justicia social respecto a este tema. Y sólo la conseguiremos si cambiamos el imaginario colectivo, el de todos. Y los medios tienen un poder inmenso para conseguirlo. Y tienen la responsabilidad de hacerlo, desde mi punto de vista. Todavía existe discriminación hacia gays y lesbianas. Todavía hay adolescentes con depresión por acoso escolar en las escuelas. Todavía hay jóvenes que se quitan la vida. Y hay más: todavía hay gente que se calla, que vive una vida que no le hace feliz. Y debe ser noticia porque, por desgracia, ser gay, o lesbiana, o bisexua,l o transexual, no es lo mismo en todas partes. No es lo mismo en Chueca que en Vallecas, en el Gayxample que en Cornellà. No es lo mismo serlo en España que serlo en Marruecos. Os recomiendo el libro Això no és Africà! del periodista Marc Serena, que habla de los olvidados de los olvidados: los homosexuales an África.

Volviendo a Sandra Barneda. Esta semana ha vuelto a hablar del tema en televisión. Ha recibido en plató a Patricia Yurena, la Miss España que salió del armario. Y rondaba por allí también José Corbacho que, en un momento, le hizo esta pregunta a la periodista: “Si en la Tierra hubiese un holocausto nuclear y sólo pudieras elegir a un hombre y una mujer para preservar y continuar la especie, ¿a quién elegirías?”, y Sandra Barneda contestó: “Repoblaría el mundo con mi pareja, que es una mujer, y el tío más guapo y fértil que hay en la Tierra.”

Los medios son un altavoz y un motor de cambio. Pero sobre todo son una oportunidad.

“Yo he tenido que luchar para ser yo y que se me respete, y llevar ese estigma, para mí, es un orgullo. Llevar el nombre de lesbiana. No voy presumiendo, no lo voy pregonando, pero no lo niego. He tenido que enfrentarme con la sociedad, con la Iglesia, que dice que malditos los homosexuales (…) Es absurdo.”

– Chavela Vargas.

 

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One thought on “La orientación sexual: ¿privada o pública?

  1. He leído con atención tu artículo. Estoy en su conjunto de acuerdo. Leyéndolo me ha venido a la mente un fragmento de la última novela de Ken Follet “El umbral de la eternidad” donde uno de los temas es la lucha por los derechos civiles de las personas de color. Pues bien, se está grabando una canción en un estudio de televisión de los EEUU (1964) que cantan un hombre de color y una mujer blanca, que acaban dándose un beso en la mejilla, el productor y patrocinador quieren que el beso se corte de la grabación, mientras que el presentador se opone, la razón que daban es que la sociedad no estaba preparada para ello. Gracias a la lucha de muchas personas las cosas aparentemente han cambiado , sin ir más lejos hay un presidente de EEUU de color. Pero, ¿en el fondo la segregación, el racismo han desaparecido de la sociedad americana? No. Pues lo mismo nos ocurre aquí con la homosexualidad.
    La sociedad española ha avanzado en este tema de forma positiva, después de luchar mucho, y sobre todo por el paso hacia delante de muchos/as rostros famosos haciendo pública su condición de gay, lesbiana, transexual, etc… Yo soy gay, nunca lo ocultado pero tampoco he hecho bandera de ello. Por que siempre he opinado que era un tema que me concernía a mí. Con treinta años y de forma natural lo hice saber a mi familia y conocidos, todos y hasta ahora lo han aceptado. Tengo 47 años y veo que, quizás, por un exceso o porque es “pogre” la homosexualidad se dibuja como algo asumido y normal. Si preguntas, la mayoría nos respecta y aceptan. Si es cierto, pero también lo es que el machismo está muy imperante aún en los más jóvenes. Cuando siento a un padre o madre decir ” Yo no tengo problema que mi hijo o hija sea gay o lesbiana, pero,no es lo que hubiera querido”, en esta afirmación no sólo contiene un resignación sino que implícitamente no lo aceptan, pues, si lo extrapolamos al conjunto de la sociedad viene a ser lo mismo.
    Yo más que no tener problemas de hablar públicamente de nuestra vida privada yo revindico que se viva como un hecho normal, que hablamos de hombres y de mujeres, que es lo que importa, no con quién se acuestan. Y esta idea debe de calar en el ADN de nuestra sociedad, interiorizarlo, pero los medios de comunicación, sin pretenderlo, han hecho un clixé , han creado tópicos que más que contribuir a normalizarnos nos siguen diferenciando, obiando que somos hombres y mujeres todos iguales, TODOS.

    Toni Montoya

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